Corrupción


Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex, fue parte del grupo de yupis que saquearon México; 9 meses prófugo, fue detenido la semana pasada por autoridades españolas en Málaga mediante la ficha roja que emitió Interpol a solicitud del Gobierno mexicano.



En espera de su extradición le aguardan tres pesadas cargas penales: delincuencia organizada, operaciones con recursos de origen ilícito y obtención de sobornos para otorgamiento de contratos y favores del Gobierno Federal del que fue parte.



Santiago Nieto, de la UIF, informó que aún quedan dos casos que no han sido judicializados, por lo que el canciller Marcelo Ebrard tendrá que ser cuidadoso de no traerlo antes de que esto suceda, pues sólo podrán juzgarlo por los delitos consignados en la extradición.



Hijo de Emilio Lozoya Thalmann, ex director del ISSSTE, ex secretario de Energía, durante la gestión de Carlos Salinas, con quien estudió la carrera de Economía en la UNAM, compartiendo amistad con Manuel Camacho Solís y José Francisco Ruiz Massieu; nieto de Jesús Lozoya Solís, general Brigadier, médico militar y exgobernador de Chihuahua. Este tecnócrata le complicó la vida a su familia al hundir a su madre de 71 años en prisión domiciliaria, pues el angelito presuntamente buscó lavar 190 mil dólares en sus cuentas bancarias, implicando a su hermana prófuga en operaciones ilegales y a su esposa, integrante del emporio familiar alemán-europeo Eckes Granini, fundado hace 160 años, según datos publicados por el exitoso periodista Roberto Rock. Detenido en La Zagaleta, fraccionamiento de los más exclusivos del mundo y ubicado en Málaga, España, a orillas del Mediterráneo, donde las villas más económicas valen 10 millones de euros, con personal de seguridad y servidumbre que firman contratos de confidencialidad para que sus propietarios tengan el más absoluto anonimato, con vecinos como Lady Gaga, Beyoncé, Brad Pitt, etcétera.



Si en algo destacó Lozoya Austin fue en haberse ganado el premio al mejor destructor de Pemex en tiempo récord, al realizar compras fraudulentas de Agronitrogenados, y el Astillero Barreras, en Vigo España; además de los casos de sobornos entregados por la empresa Odebrecht que recibió en la campaña electoral del entonces candidato presidencial Peña Nieto. Inhabilitado 10 años por la Secretaría de la Función Pública, de Irma Eréndira Sandoval, quien realizó 2 mil 500 auditorías a la administración anterior, donde existe un daño patrimonial por 544 mil millones de pesos, con 10 mil observaciones y radicando 400 procedimientos administrativos; este informe sumado al de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a cargo del talentoso David Colmenares Páramo, quien informó que Lozoya tuvo 19 mil 548 millones de pesos sin comprobar en su gestión. Lo que sigue es sancionar a los ex servidores públicos corruptos y recuperar los dineros de la nación. Luego se sorprenden de la alta popularidad del presidente Andrés Manuel López Obrador, siendo esta, consecuencia de que uno de los principales ejes de su Gobierno es el de perseguir la corrupción heredada de las administraciones anteriores.



El nivel de indignación nacional es insuperable, basta leer los textos de las redes sociales.



Mucho se conocerá de esta investigación para saber hasta dónde llegó la madeja de corrupción; hasta el momento, el abogado defensor, Javier Coello Trejo, declaró que mandará llamar a juicio a los ex secretarios Luis Videgaray, Pedro Joaquín Coldwell y al mismísimo Enrique Peña Nieto.



Por lo pronto, el PRI de Alito Moreno se desmarcó de Lozoya y afirmó que nunca fue militante de su partido. ¿Será? Y Miguel Ángel Osorio Chong afirmó que como secretario de Gobernación sólo dos veces lo vio. ¿De veras?



Todo este circo de declaraciones nos recuerda el viejo adagio de “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar” ¿O no, estimado lector?