Los pápagos no cruzaron la frontera, la frontera los cruzó: Soberanía indígena vs. seguridad nacional

El Gobierno y sus contratistas pretenden invadir tierras indígenas y violar el derecho que tienen los Tohono O’odham

Los pápagos no cruzaron la frontera, la frontera los cruzó: Soberanía indígena vs. seguridad nacional

El 16 de junio de 2026, la Nación Tohono O’odham (pápago) interpuso una demanda ante el Tribunal Federal de Washington D. C. contra el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (EE. UU.), con el fin de impedir la construcción del muro fronterizo de más de 100 kms. a lo largo de su territorio. La demanda fue producto de una votación unánime del Consejo Legislativo de esa nación indígena. La construcción del muro atenta contra el O’odham himdag (su modo de vida), violenta sus derechos de soberanía e implica la expropiación de tierras de reservación. El Gobierno y sus contratistas pretenden invadir tierras indígenas y violar el derecho que tienen los Tohono O’odham sobre el uso exclusivo de sus recursos naturales, principalmente el agua que sería destinada a la construcción del muro, agua que es vida en el desierto de Sonora. La construcción del muro además dividiría y afectaría al ecosistema, expondría a sitios culturales sagrados y dividiría a las comunidades O’odham de ambos lados de la frontera, las cuales tradicionalmente cruzan este espacio como parte de sus prácticas religiosas y ceremoniales. Esta obra sería el equivalente a construir un muro internacional que atravesara el Cementerio Nacional de Arlington, Virginia.

Los Tohono O’odham no cruzaron la frontera, la frontera los cruzó. Son un grupo indígena binacional cuyo territorio se extiende por ambos lados de la frontera entre México y EE. UU. Son la gente del desierto, de habla pímica, que forman una nación soberana. Sus antepasados han vivido en esta región desde tiempos inmemoriales. Descienden de las antiguas culturas Hohokam y Trincheras, que estaban interconectadas. Con la llegada de los colonizadores europeos, convivieron con el sistema misional y, hasta cierto grado, se adaptaron a la presencia española. Pero también defendieron su territorio ante el expansionismo colonial y, ocasionalmente, se alzaron en grandes rebeliones como la de 1695 y la de 1751. En 1853, tras la venta de La Mesilla, México y EE. UU. trazaron una línea arbitraria a lo largo del territorio O’odham, sin permiso de la comunidad.

En 1937, el Gobierno Federal de EE. UU. reconoció la soberanía de los Tohono O’odham. Y actualmente, cuentan con 37,000 miembros que viven dentro y fuera de sus cuatro reservaciones en Arizona, las cuales se extienden desde el centro hacia el sur de ese Estado en porciones de los condados de Maricopa, Pinal y Pima con una extensión territorial total de 11,330 kms2. La reservación principal limita al sur con la frontera mexicana y con el Estado de Sonora. Su territorio ha sido durante décadas uno de los corredores migratorios más transitados por quienes buscan cruzar hacia el país del norte de forma indocumentada. También ha formado parte de una de las rutas más transitadas para el narcotráfico, particularmente de fentanilo. Por eso, las políticas antimigratorias trumpistas han militarizado esta frontera, han designado a los cárteles del narcotráfico como células terroristas, y ahora planean imponer la barrera física. Hasta la fecha, no se ha emitido una orden judicial temporal que suspenda la construcción del muro mientras se desarrolla el proceso legal. Por lo tanto, los O’odham han colocado letreros que prohíben la entrada a quienes no sean miembros de su nación, y su policía impide el acceso a los constructores.

Este caso pone a prueba las políticas de seguridad nacional sobre los límites de la soberanía de las naciones indígenas en ese país. Aunque por el momento parece poco probable que suceda, de proceder la demanda, se bloquearía la construcción del muro fronterizo en esa sección, pero además se establecería un precedente que permitiría reafirmar los límites que tiene el Poder Ejecutivo sobre la soberanía de los pueblos originarios.