Desde Londres: La distancia ya no determina nuestras oportunidades

La distancia entre Londres y nuestra ciudad ya no depende solamente de los kilómetros

Desde Londres: La distancia ya no determina nuestras oportunidades

Son poco después de las nueve de la mañana.

Estoy sentado junto al ventanal de una pequeña cafetería a unos pasos de Oxford Street, una de las avenidas más famosas de Londres. Afuera, una ligera lluvia dejó el pavimento brillante. Los tradicionales autobuses rojos de dos pisos avanzan con puntualidad mientras ejecutivos, lugareños, turistas y comerciantes llenan las banquetas. Dentro del local huele a café recién molido y pan recién horneado. La máquina de expresso trabaja sin descanso y las conversaciones se mezclan en distintos idiomas.

Pido un Flat White, una bebida muy popular entre los londinenses. Mientras observo a la gente caminar con rapidez, casi todos con un teléfono inteligente en la mano, surge una idea que viajó conmigo desde Sonora.

Probablemente muchas de estas personas utilizan exactamente la misma Inteligencia Artificial que hoy puede utilizar un estudiante, un comerciante o un pequeño empresario en Ciudad Obregón.

Por primera vez, la distancia entre Londres y nuestra ciudad ya no depende solamente de los kilómetros.

Depende de nuestra disposición para aprender.

LONDRES TAMBIÉN ESTÁ APRENDIENDO

Existe la idea de que ciudades como Londres ya dominan completamente la Inteligencia Artificial.

No es así.

La Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido informó recientemente que el uso de IA entre empresas de diez o más trabajadores pasó de aproximadamente 12% en 2023 a 35% en junio de 2026. En las empresas más pequeñas, de hasta nueve colaboradores, el porcentaje ronda el 28%.

La tecnología también se encuentra en proceso de adopción. Precisamente por ello, el Gobierno británico anunció un programa cercano a los doce millones de libras para apoyar a pequeñas y medianas empresas en la incorporación de Inteligencia Artificial con el propósito de mejorar la productividad y el crecimiento.

Mientras tomo otro sorbo de café, pienso que los retos son sorprendentemente parecidos a los nuestros. Las pequeñas empresas londinenses necesitan vender más, administrar mejor, reducir costos, atender clientes y aprovechar mejor el tiempo. Exactamente igual que las PYMES de Sonora.

LA GRAN OPORTUNIDAD PARA LAS PEQUEÑAS EMPRESAS

Durante décadas, las grandes organizaciones tuvieron ventajas enormes.

Podían contratar investigadores de mercado, especialistas financieros, diseñadores, traductores y consultores. Los pequeños empresarios difícilmente podían competir. Hoy la Inteligencia Artificial comienza a equilibrar parte de esa diferencia.

Un emprendedor puede apoyarse para elaborar una propuesta comercial, analizar información, traducir documentos, organizar inventarios, diseñar publicaciones o preparar una presentación.

La IA no sustituye al contador, al maestro, al diseñador o al vendedor.

Lo que hace es multiplicar la capacidad de una persona preparada.

Y esa puede ser una enorme ventaja para nuestras pequeñas empresas.

No necesitamos parecernos a Londres.

Necesitamos aprender la misma lección que Londres está aprendiendo: La tecnología solo genera valor cuando resuelve problemas reales.

TAMBIÉN LA EDUCACIÓN ESTÁ CAMBIANDO

La transformación no termina en los negocios. El Reino Unido trabaja para incorporar la Inteligencia Artificial de manera responsable en escuelas y universidades.

No se trata de permitir que un estudiante escriba "hazme la tarea" y copie una respuesta.

Se trata de enseñar algo mucho más importante.

Aprender a preguntar mejor.

Investigar.

Contrastar información.

Verificar fuentes.

Pensar críticamente.

El maestro sigue siendo indispensable.

Ahora dispone de una herramienta que puede ayudarle a preparar mejores clases y personalizar parte del aprendizaje.

Ese mismo debate llegará muy pronto a nuestras escuelas.

DE LONDRES A CIUDAD OBREGÓN

Miro nuevamente mi teléfono. Desde esta cafetería puedo investigar un tema, preparar una conferencia para Sonora o desarrollar una idea de negocio conversando en español con “Dacia”, mi asistente personal de IA. Y, al mismo tiempo, un estudiante, un médico, un comerciante o un empresario en Ciudad Obregón pueden utilizar exactamente las mismas herramientas.

Eso es extraordinario. Durante siglos, las oportunidades dependieron del lugar donde nacíamos. Internet comenzó a cambiar esa realidad. La Inteligencia Artificial está acelerando todavía más esa transformación. Pero existe una condición. El acceso no garantiza el conocimiento. Las estadísticas británicas muestran que la adopción crece rápidamente, mientras que el uso estratégico todavía avanza con mayor lentitud. Ahí está nuestro verdadero desafío.

No se trata de Inteligencia Artificial. Se trata de personas. El empresario debe capacitar a su equipo. El emprendedor debe experimentar. El maestro debe aprender antes de prohibir. El estudiante debe utilizar estas herramientas para pensar mejor, no para dejar de pensar. Y quienes ya acumulamos experiencia profesional tampoco podemos quedarnos observando cómo cambia el mundo.

La edad no es una limitante. Los jóvenes quizá descubran primero dónde está cada botón. Nosotros podemos aportar criterio, experiencia, conocimiento del cliente y sentido común. La combinación puede ser extraordinaria. Termino mi café y vuelvo a mirar Oxford Street. Miles de kilómetros separan Londres de Ciudad Obregón. Sin embargo, la herramienta más poderosa que llevo conmigo cabe en la palma de mi mano. Ya no importa tanto dónde vivimos.

Importa mucho más qué tan dispuestos estamos a aprender.

Hoy, desde una cafetería londinense, confirmo algo que también vale para Sonora:

La mejor tecnología del mundo no transforma por sí sola a las personas. Son las personas quienes transforman el mundo cuando deciden aprender a utilizar la mejor tecnología disponible.

Porque desde Oxford Street hasta Ciudad Obregón...

LA IA ES PARA TODOS.

EL RETO

Esta semana elige una actividad que normalmente te tome una hora: Preparar una cotización, redactar un correo, analizar información o diseñar una publicación.

Hazla como siempre.

Después repítela utilizando Inteligencia Artificial como asistente.

Compara el tiempo, la calidad del resultado y lo que aprendiste durante el proceso.

Y al terminar, hazte una sola pregunta:

¿Qué puedo hacer hoy que antes parecía imposible, simplemente porque decidí aprender una nueva forma de trabajar?

-ATRÉVETE-

Gracias, estimado lector, por leer esta columna.

Cada semana nos encontraremos en este mismo espacio.

NotasE@corporativoimpulso.com.mx