Cada 15 de agosto, las historias, personajes y creadores que han dado forma a la cinematografía nacional tienen un día dedicado a su reconocimiento. El Día Nacional del Cine Mexicano busca destacar la importancia cultural del séptimo arte en el país y acercar al público a producciones que forman parte de la memoria colectiva.
La celebración tiene su origen en una iniciativa impulsada desde el Senado de la República. El 15 de agosto de 2017 se realizó por primera vez la conmemoración, propuesta por la Comisión Especial de Rescate y Gestión de la Mexicanidad.
Posteriormente, la fecha adquirió carácter oficial. El decreto que estableció el 15 de agosto como el Día Nacional del Cine Mexicano fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 29 de mayo de 2018, con el propósito de reconocer la aportación cultural, artística e ideológica de las producciones cinematográficas realizadas en México.
UNA CELEBRACIÓN PARA RECONOCER AL CINE NACIONAL
Más que una fecha conmemorativa, la jornada se ha convertido en una oportunidad para recuperar películas, impulsar nuevos proyectos y recordar el trabajo de quienes participan en una producción cinematográfica, desde directores y actores hasta guionistas, fotógrafos, sonidistas, maquillistas y vestuaristas.
El Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) organiza actividades especiales alrededor de esta fecha, entre ellas funciones, ciclos de películas, retrospectivas y exhibiciones. En distintas ediciones también se han realizado proyecciones gratuitas en espacios culturales y salas de diferentes estados.
La fecha también sirve para acercar al público a obras que no siempre tienen presencia constante en las carteleras comerciales. De esta manera, la celebración permite redescubrir películas de distintas épocas, géneros y regiones del país.
Entre los primeros registros del cine realizados en México destaca “El presidente de la República paseando a caballo en el bosque de Chapultepec”, un cortometraje filmado en 1896 por Gabriel Veyre, uno de los enviados de los hermanos Lumière. La cinta muestra a Porfirio Díaz recorriendo a caballo el bosque de Chapultepec, acompañado por integrantes de su séquito, y es reconocida como la primera película filmada en territorio mexicano. Su realización ocurrió poco después de la llegada del cinematógrafo al país, marcando uno de los primeros capítulos de la historia del cine nacional.




