Los “chocolates”


Hoy en la mañana, en la calle Chihuahua y Seis de Abril, de esta ciudad, se presentó un intenso movimiento por parte de la policía municipal y el ejército. En cuanto vi las torretas de las patrullas prendidas y soldados fuertemente armados, supuse que algo grave estaba pasando y, contrario al sentido común, me dirigí hacia la esquina donde se veía el meollo del asunto. Al llegar, vi que no era el único que se acercó a husmear qué pasaba: justo en la esquina estaba un auto BMW rodeado de policías, soldados y curiosos.


Por suerte no había pasado una balacera; no atropellaron a nadie; no era más que un auto de lujo que circulaba sin placas y que a las autoridades les pareció sospechoso. Lo detuvieron. Checaron el número de serie del motor, los papeles del conductor y en unos minutos lo dejaron ir. Todo estaba en regla. A mí me pareció una acción muy exagerada, pero supongo que ellos, las autoridades, saben lo que hacen?



Y, bien, después de un par de meses de presión social en las redes sociales de algunas personas de Hermosillo y algunos de Obregón, entre los cuales me incluyo, pasó lo que tenía que pasar: se comenzaron a detener los autos con placas chuecas, o carros “chocolates”, o “Pafas”, como se les conoce, que últimamente comenzaron a circular por todas las calles del Estado de una manera impresionantemente excesiva y sin pudor alguno.



Como si alguien, alguien muy poderoso, hubiera obtenido la bendición virreinal para facilitar la entrada de miles de carros de procedencia extranjera para quienes al pagar una cuota de entre mil y dos mil pesos obtuvieron el permiso para transitar libremente por cada rincón de Sonora.



Sumándole a eso, la situación de violencia inaudita que tampoco ha dado tregua a los sonorenses, se vino un operativo para detener y mantener bajo resguardo los carros de “lujo” que transitan con placas alternas a las oficiales. Los carros “chocolates”. Obviamente miles de ellos los guardaron y el tráfico en las calles de la capital y el Estado regresó a la “normalidad”.



Esta situación, la de tantísimos autos chuecos circulando, y su posterior detención fue provocado todo por la ausencia de autoridad y/o complicidad de las mismas, y ahora tenemos que, aunado a las altas temperaturas, bajas ventas, violencia desatada, tenemos un problema que no sabemos en dónde vaya a parar (mi pronóstico es que a la hora de la hora, los responsables, no sabrán cómo manejar la situación y todo quedará como estaba), pero se están caldeando los ánimos precisamente ahora que el horno está para bollos.



Se habla de lucha de clases; de que todos tienen derecho a traer su carrito para trabajar; de que no es justo que los detengan; de que van a pelear con todo por su “derecho”, entre otras cosas, pero también es importante señalar que ya es hora de que TODOS los que conducimos autos en Sonora tengamos, al menos, seguro de gastos contra daños a terceros, capacidad probada para conducir; autos en condiciones mecánicas necesarias para no provocar accidentes, y cumplir con de la Ley de Tránsito.



Es importante que todos entendamos que conducir un auto es una gran responsabilidad que representa muchísimo más que poner gasolina y oprimir el acelerador.



Conducir implica RESPONSABILIDAD ante daños al patrimonio y de la integridad física de terceros y, más que eso, no olvidar que conducir un auto es un asunto de vida o muerte.



Es un asunto de seguridad pública, que va más allá de populismos políticos y que requiere del control total por parte de la autoridad.



A todo lo anterior hay que sumar a los hermanos Yaquis que transitan sin placas oficiales, más lo que como yo, no hemos podido renovar las oficiale$, más los sin placa alguna, y veremos que tenemos un alto riesgo latente para todos.