"Sí, má, es el trabajo que yo quiero”, dijo militar caído


Alfredo González fue el único soldado que perdió la vida en el enfrentamiento del jueves pasado en Culiacán


A 2 pequeños veracruzanos, uno de 5 y otro de 7 años de edad, jamás les faltó para vivir, pues su padre, Alfredo González Muñoz siempre se preocupó que no les faltara nada; ahora tendrán que aprender a vivir con lo que siempre les hará falta: un papá.


Oriundo de Loma Caballo, municipio de Tierra Blanca, Veracruz, “Freddy”, como le decían en su familia, fue un joven sano, alegre, apasionado del futbol y amaba su trabajo como elemento de las Fuerzas Armadas.


Ana, su madre, preguntaba con frecuencia: "¿Hijo, es realmente lo que anhelas, es lo que quieres?", cuando supo el tipo de peligros a los que Alfredo se exponía.


Y él respondía, sin dudarlo siquiera: "Sí, má, es el trabajo que yo quiero y es lo que quiero yo ser".


Joven amable y amoroso con sus hijos, era el único hijo varón de Ana, y sus temores se hicieron realidad el jueves pasado, pues Alfredo perdió la vida en el enfrentamiento armado en Culiacán, contra sicarios del Cártel de Sinaloa.


A poco menos de 10 días, el joven soldado arribaría a sus 26 años de edad, y ahora su madre, sus hermanas y su abuela, por quienes siempre veló, junto con quien era su novia, Cinthia, lloran su ausencia física.


“Freddy” fue remitido a la base de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena), en Culiacán.


Sus vecinos también lamentan profundamente su muerte, pues “era un niño sano que con nadie se metía", expresaron.


Los restos mortales de Alfredo, el soldado caído en el cumplimiento de su deber, fue despedido con honores por elementos del 86 Batallón de Infantería de la Sedena, en Boca del Río.


Fue sepultado en la tierra que le vio nacer, al lado del sepulcro de su abuelo, como fue su voluntad.