Rachid “N”, un hombre de 56 años, de Londres, Inglaterra, obsesionado con el ejercicio físico, hizo una sorprendente petición a su hija mayor.
El padre de familia obligó a su hija a firmar un acuerdo en el que se comprometía a no engordar, así como a hacer mucho ejercicio para asegurarse de nunca subir de peso, incluso hasta que muriera.
Diariamente, Rachid pesaba a sus 3 hijos y su familia vivía aterrorizada con su disciplina.
También le decía qué ropa usar, decidía lo que sus hijos podían ver en televisión y hasta con quién podían hablar. El sujeto golpeaba a la niña con una cuchara, le daba puñetazos en los varazos y en el pecho y en una ocasión le arrojó una silla que la hirió detrás de la oreja.
La menor declaró ante un tribunal, que tenía miedo de su papá, pues con frecuencia la maltrataba y la ofendía, gritándole estúpida, fracasada y que era una basura.
Constantemente el hombre pesaba a todos sus hijos y les ponía crueles rutinas de ejercicio físico y dietas, para asegurarse que no subieran de peso y ahora enfrenta cargos por crueldad infantil y agresión.




