Cuando uno cree haber visto o leído todo, siempre algo más nos sorprende.
La jornada violenta de ayer en Ciudad Obregón llama la atención porque más allá de los clásicos ejecutados a los que la sociedad desafortunadamente parece irse acostumbrando, una noticia sobre el linchamiento de un joven causó sentimientos encontrados en la sociedad.
Los videos, fotografías y comentarios en las redes sociales sobre este caso fueron automáticos e inundaron la atención de las personas con comentarios a favor o en contra de los vecinos que, hartos de los hurtos en sus viviendas, siguieron a este muchacho por las calles del fraccionamiento Misión del Real.
Cuando le dieron alcance, lo golpearon brutalmente hasta verlo inconsciente y seguramente pensaron que había muerto y por ello lo abandonaron en una banqueta de la calle Amberes y ahí quedó en agonía hasta que más o menos una hora después llegaron socorristas para atenderlo, pero demasiado tarde.
Sirva esta lección para hacer una retrospección hacia la conducta de la sociedad en torno a la violencia.
Muchas veces echamos culpas y nos quejamos arduamente contra el gobierno por la existencia de un gran número de delincuentes, pero jamás vemos hacia el interior de las familias, en las cuales se han ido forjando generaciones de jóvenes con compromiso social, muchos, sí, pero también, desafortunadamente, de pequeños delincuentes que poco a poco inundan las calles con sus fechorías.
Es inútil comenzar aquí un debate de quién es responsable de la delincuencia existente, pues estaríamos exactamente igual como con el dilema de qué fue primero, el huevo o la gallina, y no arribaríamos a ninguna solución, que es lo realmente necesario en estos momentos.
Habrá que aceptar nuestra culpa como sociedad, primero, y, al mismo tiempo, emprender el camino del rescate de una juventud que quizá en medio de esta pandemia sí se ha sentido atendida por sus padres que en tiempos normales le dedican más horas, a fuerza de ser sinceros, al trabajo que al hogar.
Pero eso no es todo, habrá que iniciar una cruzada firme, amplia, poderosa, todos unidos, para que los encargados de evitar que las drogas, los malosos, la delincuencia en general, se apodere de las calles y del alma de los niños y jóvenes, hagan su tarea.
Todos tenemos una responsabilidad que cumplir. Cumplamos la nuestra y hagamos que los otros respondan por las suyas para, de aquí en adelante, reconstruir un tejido social que parece a estas alturas haberse hecho añicos.
EN CORTO
Les dolió hasta el tuétano a los morenos el hecho de que la senadora Lilly Téllez se haya pasado a la bancada del PAN, como ayer se anunció. Fue un golpe espectacular, pudiera uno estar o no de acuerdo en ese paso, pero en los niveles políticos ha movido las aguas hasta el grado de que muchos ex compañeros de la sonorense le están tundiendo hasta por debajo de la lengua, pero ella dice que ya está preparada para los golpes… Y no me lo crea, pero el lunes próximo van a reabrir los tribunales laborales de Sonora y, le anticipo, tendrán mucha chamba. Hay empresas que se han ensañado con sus trabajadores a consecuencia del Covid-19, con razón o sin ella, y tendrán que enfrentarse a los juicios que ya están terminando de alistarse para que, a partir del lunes, comiencen a ventilarse.
Comentarios: Francisco@diariodelyaqui.mx



