A pesar de que en junio el rubro de la construcción reanudó sus actividades, la falta de inversiones privadas y obras públicas han mantenido paralizado al sector en la región, teniendo como resultado el cierre de 20 empresas.
El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Gilberto Brito, señaló que se estima que alrededor de un 30 por ciento de los agremiados se mantienen inactivos.
“Aunado a la pandemia, todo mundo se detuvo, más que los proyectos específicos o de gran envergadura del Gobierno Federal, hasta que nos volvimos esenciales en julio, a estas estancias del partido está un 70 por ciento trabajando, el resto está inactivo o siguen esperando”.
Indicó que solamente el 20 por ciento del ingreso que perciben las constructoras, corresponde a obras públicas por parte de los diferentes niveles de Gobierno, sin embargo, persiste la falta de oportunidades para participar en las licitaciones.
Para este año en la región, se tienen contempladas obras de mejoramiento social por parte de la Sedatu en comunidades yaquis, dijo, para lo que algunas empresas optaron para laborar en consorcio, ya que forma parte de los requisitos.
Agregó que como cada año, siguen pugnando para que en los proyectos tanto federales como estatales se dé prioridad a las licitaciones locales, lo que permitirá no solo una mayor derrama económica, sino un cumplimiento de garantías más eficaz.




