Mientras en ciudades como Tijuana, con 1 millón 840 mil 710 habitantes, se registró una noche sin pirotecnia durante el pasado 24 de diciembre, en el caso de Cajeme, que apenas rebasa los 400 mil habitantes, el uso de fuegos pirotécnicos sigue arraigado entre la población.
La pirotecnia no solamente representa daños al medio ambiente por la emisión de pólvora y riesgos de quemaduras, así como pérdida de extremidades en quienes los detonan.
Además, representa un gasto económico significativo para padres de familia que acostumbran comprar estos artefactos a sus hijos, ya que no son económicos.
Si bien, hay cohetes desde un peso por pieza, estos son los llamados cebollitas o cerillitos, hay más costosos y pueden tener un precio de hasta 130 pesos.
Las esferas trueno de luz, son de los cohetes más costosos, con un precio por pieza de 80 pesos, también hay otros con un valor al público de 130 pesos, llamados bazuka.
En el caso de las esferas truenos de luz, son solamente luces y en el de las bazukas, luces y ruidos extremos.



