Celebran a los abuelitos en el Asilo San Vicente


Ataviada en un vestido rosa, de gala, y como accesorios un collar y unos aretes, Rosa María Manzanares celebró el Día del Abuelo en el Asilo San Vicente.


Por: Oviel Sosa

“Doña Rosita”, como cariñosamente le llaman, tiene 80 años de edad y 5 de ellos ha estado bajo el cuidado las 20 religiosas y 10 empleados que laboran en el albergue, que se localiza en la colonia La Misión.



"Quedé huérfana desde muy chica, por lo que de niña tuve que trabajar para salir adelante", compartió, “Doña Rosita”, con semblante de nostalgia.



Ella es uno de los 52 adultos mayores que hay en la actualidad en el asilo, y en su mayoría son hombres.



Ahí el festejo del Día del Abuelo es distinto, pues a diferencia de los ancianitos que tienen nietos e familia, “Doña Rosita" y los demás viejecitos del refugio se quedaron solos en la vida.



"Las personas que están aquí no tienen familiares directos, por eso les ofrecemos cobijo", indicó Cecilia Esquer de Martínez, presidenta del Patronato del Asilo San Vicente.



Tacos de carne asada, refrigerios y música fueron los ingredientes que el común denominador del convivió, que se realizó para festejarles su día.



Los abuelitos fueron vestidos elegantemente, y con una sonrisa en su rostro, cubierto de arrugas, reflejo de su experiencia a cuestas, pasaron un rato divertido.



Añadió que, entre comida, luz y todos los gastos que implica sostener el lugar, de manera mensual se erogan 300 mil pesos.



Quienes deseen contribuir con el asilo, pueden marcar al teléfono 644-416-45-47 y sumar a más ancianitos desprotegidos. Los habitantes del Asilo San Vicente celebraron el Día del Abuelo en un entorno de soledad que los embarga, pero la logran mitigar por el esmero, la dedicación y la senilidad que brindan las monjas y el personal que ahí labora.