En 1800, una joven de la familia Almada Güereña se enamoró de un humilde jardinero, que trabajaba en La Casa de las Delicias, en el pueblo de Álamos.
Habitantes del Pueblo Mágico cuentan que los padres de la adolescente, que tenía el nombre de Beatriz, se opusieron rotundamente a la relación; sin embargo, ambos decidieron casarse.
Antes de contraer matrimonio sin la anuencia de sus progenitores, Beatriz salía por las noches de su habitación desde un segundo piso, bajaba a la cocina y por la puerta de servicio escapaba al panteón que se localizaba frente a la mansión, donde a escondidas se veía con su enamorado.
Los padres, al enterarse de esta relación que mantenía Beatriz con el sirviente, lo mandaron a matar, Entonces, la joven, vestida de novia, tomó la decisión de colgarse del balcón de su propia habitación, de donde todas las noches salía para verse a escondidas con su amado.
Los alamenses coinciden en que el amor de la pareja logró traspasar la vida y la muerte, pues aseguran que el espíritu de la bella joven sale de su habitación y cruza la calle hasta llegar al camposanto donde se encontraba por las noches con el amor de su vida.



