Era un castigo por portarse mal, alegaron sus padres
A la corta edad de 11 años, Perolla Pires sufrió en carne propia el hambre, pero no provocada por alguna carencia económica, sino por sus propios padres, quienes la obligaban a ayunar, como castigo.
A raíz de ello, la menor perdió la vida, pero dejó como testimonio del horror que vivía un diario de 300 páginas.
El hecho se dio en Ubatuba, Sao Paulo, Brasil.
Perolla escribió cómo su madre Aline, de 26 años, y su padrastro Enri, de 47, la hacía orar durante horas, sin alimento y sin agua; no conformes con ello, la hacían ejercitarse.
El padrastro tenía la creencia de que los niños necesitaban ser salvados, temerosos de Dios y que ello solo podría suceder mediante el ayuno, indicó la Policía.
Si tenía malos modales o mentía era encerrada en su cuarto y orillada a la inanición.
Tan repetido era el castigo, que el 24 de octubre sus padres la llevaron al doctor, pues la estaba pálida; sin embargo, murió.
Luego de ello, los médicos avisaron a la Policía; la autopsia reveló que la niña había muerto de desnutrición severa y prolongada.
Enri, el padrastro no se mostró arrepentido y dijo lo haría de nuevo para salvarla, reveló un superintendente de Policía.
La pareja fue acusada de abuso físico, tortura, encarcelamiento ilegal y abandono intelectual.



