Pide limosna para subsistir

Pide limosna  para subsistir

María es originaria de Oaxaca y dice que en su pueblo no hay trabajo, por eso migró a Sonora


Por: Deniss Cabrera



Sin decir ni una palabra, hechas bola al ras del piso, sintiendo el frío del pavimento recorriendo su cuerpo, esperan que una moneda caiga; sus canas y arrugas reflejan la difícill vida que lleva y con su reboso se cubren lo más que pueden.



Es así como mujeres indígenas de la tercera edad piden limosna en las banquetas del primer cuadro de la ciudad desde muy temprano, ante la falta de oportunidades en su pueblo.



María, originaria de la sierra de Oaxaca, a pesar de hablar poco español, relató que desde joven trabajó en el campo, ya que en su pueblo escasean las oportunidades, pero a sus más de 50 años su cuerpo le impide hacer trabajo pesado.



Motivo por el cual, entre ella y su tía, se ubican en las esquinas para pedir dinero, mientras que su hija se dedica a vender dulces, siendo esta la manera en la que logran salir adelante.



“Mi pueblo no tiene trabajo, no hay dinero, hay siembra de maíz en las milpas y frijol, pero no hay dinero”, comentó.



El mixteco es su lengua natal, para ella la situación no es tan difícil pues sí logra entender y hablar el español; sin embargo, su tía solo habla en la lengua, lo que le preocupa, pues corren el riesgo de que algo malo les pase.



“Me da miedo que me roben, o que alguien pase y se lleve lo que estoy juntando”, dijo.



demás, busca juntar el dinero de su pasaje para devolverse a su pueblo con el resto de su familia.



La práctica de pedir dinero en la calle se ha vuelto frecuente de ver en las banquetas, paradas de autobuses y a las afuera de edificios públicos en diferentes puntos de la ciudad, principalmente en personas de la tercera edad, con discapacidad o migrantes, esto ante la falta de empleo y por la facilidad que puede llegar a presentar el pedir la ayuda de la gente, para quienes van de paso.