Coronavirus, sida, sífilis, tuberculosis, entre otras, son males altamente infecciosos, por lo que si a propósito te dañan puedes demandar penalmente; la sanción no les gustará
La enfermedad está ligada al ser humano desde el principio de los tiempos y unas son contagiosas, como sida, tuberculosis, sífilis, entre muchas otras, y hay personas que se aíslan para no contagiar a otros; sin embargo, otros, resentidos con la vida y en un arranque de ira, se lanzan a la calle a contagiar a los demás.
México no está exento de estas situaciones, y previéndolo, desde 1991 existe una ley que sanciona estas conductas, hasta con cárcel.
Es decir, quien tenga conocimiento de que fue infectado a propósito de una enfermedad puede demandar penalmente a quien lo contagió y, dependiendo de la gravedad del mal o no tenga cura, será la sanción podría ser hasta de 5 años de prisión.
El artículo 199 bis, titulado “Del peligro del contagio”, del Código Penal Federal, establece que “el que a sabiendas de que está enfermo de un mal venéreo u otra enfermedad grave en período infectante, ponga en peligro de contagio la salud de otro, por relaciones sexuales u otro medio transmisible, será sancionado de tres días a tres años de prisión y hasta cuarenta días de multa.
Si la enfermedad padecida fuera incurable se impondrá la pena de seis meses a cinco años de prisión. Cuando se trate de cónyuges, concubinas, sólo podrá procederse por querella del ofendido”.
Posteriormente, en abril de 2018, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) abordó el tema luego de que el Código Penal de Veracruz fuera impugnado, pues no podría inculparse a la persona que generaran contagios, siempre y cuando ignorara que estaba enfermo.
Sin embargo, si este está consciente de que su padecimiento es contagioso y podría ocasionar la muerte y así las infecta, debe ser penalmente responsable.
Por ello, y tras una demanda interpuesta por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la Corte determinó como constitucional sancionar a quien, deliberadamente, contagie una enfermedad grave.
Con ello no se pretende discriminar ni exponer a quien sufra un padecimiento severo, sino de castigar a quien, a propósito, contagie a otra persona.



