La última hija del general Álvaro Obregón Salido, María Mona Obregón Tapia, falleció el sábado 1 de junio en Ciudad Obregón.
Sus restos serán sepultados este día en Huatabampo.
Una señora ejemplar, gran mujer, de innumerables cualidades, siempre será recordada por el cúmulo de actividades altruistas que encabezó.
Le sobrevive su hijo, Octavio Vargas Obregón, a quien procreó al lado de su esposo, Octavio Vargas Martínez, de quien enviudó poco antes de que naciera su primogénito.
María Mona nació el 2 de abril en el Castillo de Chapultepec, ya que ese año, su papá, el general Obregón era presidente de México y esa era la residencia oficial.
Fue la quinta hija en la familia y siempre se distinguió por ser una excelente hermana de Álvaro, Mayo, Alba, Francisco, Noya y Ariel.
En el año de 1955 apoyó la gestión con monseñor Javier de León para fundar el Instituto La Salle, que en sus inicios comenzó a operar por las calles Allende y Sonora; más tarde se trasladó a la calle Cajeme, donde actualmente se ubica, por lo que es recordada como una de las fundadoras de una de las más prestigiadas casas educativas de la localidad.
En 1969, apoyó la construcción de la nueva Catedral, el recinto católico más importante de la Diócesis de Ciudad Obregón, que en ese entonces estaba regida por el señor obispo Miguel González.
También apoyó al Seminario Diocesano y un sinfín de causas altruistas con el fin de ayudar a la sociedad más necesitada, ya que siempre fue una persona muy humana.
Su gran pasatiempo era su tienda de regalos, que era visitada por todos los cajemenses, por su ubicación céntrica, la cual apenas hace pocos años se cerró, ya que no pudo hacerse cargo de ella.
Hoy lloran su partida, además de su hijo, sus nietos Octavio, Jorge y Marcia Sofía, y bisnietos quienes en los últimos años se convirtieron en su principal dicha.
Sus restos serán sepultados este día en Huatabampo, donde descansan los restos de su esposo, así como sus padres el general Álvaro Obregón y María Tapia de Obregón, como siempre fue su deseo.




