La disminución de los niveles de agua subterránea en la cuenca del Río Mayo estaría provocando el deterioro y muerte de una parte importante de los álamos que durante décadas formaron parte del paisaje de la región del Mayo, advirtió Emilio Borbón Willis, especialista en hidráulica.
De acuerdo con el especialista, durante los últimos 20 años se ha observado una reducción progresiva de estos árboles, particularmente en zonas donde históricamente tenían acceso a la humedad del acuífero.
Borbón Willis atribuyó este fenómeno principalmente a la sobreexplotación del agua subterránea, al señalar que actualmente se estaría extrayendo aproximadamente el doble de la cantidad de agua que recibe el acuífero mediante su recarga natural.
Explicó que la recarga representa la cantidad de agua que ingresa al subsuelo y permite mantener los niveles del acuífero. Cuando la extracción supera de manera constante esa aportación, los niveles descienden y los ecosistemas que dependen de esa humedad también resultan afectados.
“Muchos álamos ya no alcanzan la humedad del acuífero y están muriendo”, señaló.
El especialista recordó que anteriormente numerosas comunidades ubicadas a lo largo del río contaban con norias poco profundas, de las cuales sus habitantes podían obtener agua utilizando incluso una cuerda de aproximadamente tres metros.
Sin embargo, señaló que con el paso de los años estas fuentes comenzaron a secarse, situación que también se estaría reflejando en algunos pozos utilizados para el suministro de agua potable en comunidades rurales.
El problema, añadió, no se limita únicamente a la vegetación, sino que la reducción del agua disponible en el subsuelo también representa un riesgo para las comunidades que históricamente han dependido de esa disponibilidad de agua.
Borbón Willis indicó que dependencias como la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) tienen conocimiento de la problemática.
Ante este escenario, consideró que la recuperación de la vegetación no puede depender únicamente de procesos naturales, debido a que las condiciones actuales del acuífero dificultan que los álamos se regeneren por sí mismos.
En algunos trayectos del Río Mayo, se ha reportado durante las últimas semanas que decenas de álamos se han secado.




