Las autoridades ambientales federales ordenaron a Ferromex ejecutar un programa de restauración ecológica luego del accidente ferroviario registrado el pasado fin de semana en el tramo Cananea–Agua Prieta, en Sonora, donde el descarrilamiento de varios vagones provocó el derrame de sustancias utilizadas en procesos industriales.
Durante la conferencia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena Ibarra, informó que, tras el incidente, se activaron medidas de respuesta inmediata para contener la dispersión de los materiales y reducir el impacto sobre el entorno.
De acuerdo con la funcionaria, el percance involucró tres góndolas que transportaban concentrado de cobre, además de un carro tanque cargado con hidrosulfuro de sodio (NaHS). Parte del contenido terminó sobre el cauce de un arroyo, por lo que se determinó restringir totalmente el acceso al área mientras continúan los trabajos de evaluación y limpieza.
Como parte de las primeras acciones, personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) delimitó la superficie afectada e inició recorridos de inspección mediante drones para revisar varios kilómetros del cauce. Aunque el concentrado de cobre ya fue retirado del sitio y no se detectó evidencia superficial del químico durante las revisiones, las autoridades señalaron que aún es necesario descartar contaminación en el suelo y otros componentes del ecosistema.
Para conocer el alcance real de la afectación, especialistas de la Profepa y del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) realizaron muestreos de suelo y de organismos presentes en la zona. Los análisis de laboratorio permitirán establecer el nivel de contaminación y definir las medidas necesarias para recuperar el área.
Semarnat explicó que Ferromex deberá presentar un estudio de caracterización ambiental que abarque al menos tres kilómetros del arroyo afectado. Con base en los resultados obtenidos, la empresa estará obligada a desarrollar un programa de remediación que deberá ser revisado y autorizado por la autoridad ambiental.
Además, la compañía recibió instrucciones para retirar los vagones involucrados en el accidente, remover la infraestructura contaminada y continuar con las labores de limpieza, así como entregar evidencia documental y fotográfica que demuestre el cumplimiento de cada una de las acciones ordenadas.
Las autoridades también supervisaron el retiro del material derramado, la remoción del suelo contaminado y el manejo del hidrosulfuro de sodio que permanecía dentro del tanque accidentado, con el objetivo de evitar nuevos riesgos para el ambiente.




