La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre la decisión del Banco de México (Banxico) de reducir su tasa de interés de referencia a 6.25%, luego de un ajuste de 25 puntos base que tomó por sorpresa a parte del mercado financiero.
Al respecto, la mandataria recordó que el banco central es un organismo autónomo y que la determinación de modificar las tasas corresponde exclusivamente a sus integrantes. Sobre los posibles efectos de esta medida, aseguró que “no va a representar problemas”.
La declaración ocurre después de que Banxico anunciara una nueva reducción en el costo del dinero, en un momento en el que la inflación todavía no llega al objetivo del 3% y el peso mexicano enfrenta presiones frente al dólar.
La decisión tampoco generó consenso entre los integrantes de la Junta de Gobierno. Tres de sus cinco miembros votaron a favor de bajar la tasa, mientras que Galia Borja Gómez y Jonathan Heath consideraron que debía mantenerse en 6.5%.
¿Por qué sorprendió la decisión de Banxico?
El recorte llamó la atención porque se produjo en medio de señales que apuntan a una inflación todavía persistente. Durante la primera quincena de octubre, el aumento de precios se ubicó en 3.62%, por encima de la meta establecida por el banco central.
A esto se sumó el comportamiento del peso mexicano, que durante la jornada del anuncio cotizaba en 18.73 unidades por dólar, con una depreciación respecto al cierre anterior.
Otro elemento que generó debate fue el desempeño de la economía nacional. Aunque todavía existen riesgos para el crecimiento, el Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 0.9% a tasa trimestral durante el tercer trimestre de 2026.
Pese a este panorama, Banxico consideró que la inflación mantiene una tendencia de desaceleración y que no existen presiones importantes de demanda en la economía. Por ello, determinó que todavía hay condiciones para reducir el nivel de restricción monetaria.
Banxico prevé que la inflación llegue al 3% hasta 2027
En su explicación, el banco central señaló que espera que la inflación general alcance su objetivo del 3% durante el cuarto trimestre de 2027. Sin embargo, reconoció que todavía existen factores que podrían complicar ese proceso.
Entre los principales riesgos mencionó un posible debilitamiento adicional del peso, el aumento de precios de algunos productos, los cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos y los conflictos internacionales.
Banxico también consideró que mantener la tasa en el nivel alcanzado durante un periodo prolongado permitirá respaldar el regreso de la inflación a su objetivo.
La decisión fue cuestionada por Banamex, institución que consideró que todavía no existían condiciones suficientes para reducir las tasas, debido al repunte de la inflación subyacente, la depreciación del peso y un crecimiento económico más sólido de lo previsto.

