La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que las críticas constantes de algunos comunicadores y medios de comunicación hacia su gobierno responden a la eliminación del llamado "chayote", término con el que se refiere a los recursos públicos que, en administraciones anteriores, se destinaban para favorecer determinadas coberturas informativas.
Durante la Mañanera del Pueblo de este miércoles 5 de agosto, realizada en Palacio Nacional, la mandataria afirmó que su administración ya no entrega dinero a periodistas o reporteros para influir en el contenido de sus publicaciones o comentarios.
EL GOBIERNO YA NO ENTREGA DINERO A PERIODISTAS
"No quieren al gobierno, ¿y por qué no lo quieren? Porque no les damos chayote", declaró la presidenta.
Sheinbaum explicó que la contratación de publicidad oficial se realiza con base en las audiencias de los medios de comunicación y no como un mecanismo para obtener una cobertura favorable. Sin embargo, reconoció que existen empresas periodísticas que actualmente no reciben recursos del gobierno federal.
"Nosotros no le damos dinero a un periodista, a un reportero para que diga lo que queremos que diga; sí hay recursos que se distribuyen en medios de comunicación a partir de sus audiencias. Esencialmente es el esquema que tomamos. Hay algunos a los que no les damos; TV Azteca no recibe, Reforma tampoco, El Universal tampoco: abiertamente lo digo, porque también en particular TV Azteca ustedes saben tiene que terminar de pagar sus impuestos", expresó.
La mandataria sostuvo que la eliminación de estos recursos destinados, según dijo, a comprar simpatías en los medios ha provocado una postura más crítica de algunos comunicadores y empresas informativas, particularmente de TV Azteca.
Las declaraciones fueron realizadas durante la conferencia matutina en la que también se presentó la Jornada Nacional de Reforestación. En ese contexto, Sheinbaum defendió la política de comunicación de su gobierno y reiteró que su administración busca mantener una relación con los medios basada en criterios institucionales y no en beneficios económicos.
Con este posicionamiento, la presidenta insistió en que las críticas hacia su gobierno por parte de ciertos medios obedecen a intereses económicos que dejaron de recibir recursos públicos, y no necesariamente a una evaluación periodística de las acciones de su administración.




