En San Martín Cuautlalpan, municipio de Chalco, familiares y amigos despidieron a Aleyda Romero, la joven de 21 años que murió durante el ataque armado ocurrido en un departamento del fraccionamiento Grand Viure, en Atizapán de Zaragoza.
Sus restos fueron entregados a sus familiares y trasladados a la comunidad, donde comenzó la velación. Ahí, entre el dolor por su pérdida, sus seres queridos han buscado mantener presente la historia de la joven y recordar cómo era antes de convertirse en una de las víctimas del multihomicidio.
Aleyda trabajaba como empleada doméstica y cuidadora para una familia del municipio de Atizapán de Zaragoza. Tenía alrededor de un año y medio realizando esta labor y, de acuerdo con sus familiares, durante ese tiempo desarrolló un vínculo cercano con los niños que estaban bajo su cuidado.
Uno de los aspectos que más ha marcado la despedida de Aleyda es la posibilidad de que, durante el ataque, la joven haya intentado proteger a uno de los menores que cuidaba.
De acuerdo con lo relatado por una de sus tías y con el reporte de la corresponsal María de los Ángeles Velasco para Imagen Radio con Raúl Flores, sus familiares consideran que Aleyda pudo haber intervenido para proteger a uno de los niños ante la agresión.
No existe, hasta el momento, una confirmación oficial de esta versión por parte de las autoridades. Sin embargo, es la manera en que sus familiares interpretan sus posibles acciones durante los últimos momentos de su vida.
Para ellos, la relación que había construido con los pequeños hace que esta posibilidad tenga un significado especial.
“Fue muy valiente”, es una de las ideas que más se repite entre quienes acudieron a despedirla.
La joven como cualquier otro día, se encontraba realizando su trabajo cuando ocurrió la tragedia.
Sus familiares han expresado tristeza y enojo porque Aleyda perdió la vida mientras se encontraba trabajando. Para ellos, no debe quedar reducida a la descripción de una empleada doméstica dentro de un caso criminal.
Quienes la conocieron buscan que sea recordada por su nombre, por su forma de ser y por el cariño que tenía hacia los niños que cuidaba.
Su familia también ha pedido que se haga justicia y que el asesinato de la joven no quede impune.




