Educar para trascender

Esta semana vi una publicidad del Itson y me di cuenta de que su lema es “Educar para trascender”

Educar para trascender

Esta semana vi una publicidad del Itson y me di cuenta de que su lema es “Educar para trascender” Es una frase que dice mucho de esta ciudad. Desde 1955, cuando un grupo de cajemenses fundó esta institución, ya habían entendido lo que hoy nos toca entender a nosotros, que el futuro de una ciudad no está en sus terrenos ni en sus calles, está en su gente. En la columna pasada hablamos de lo que está pasando en Arizona con los semiconductores. Y una pregunta que me hicieron algunas personas después de leerla fue ¿tenemos la gente para eso? Mi respuesta es que sí. Y más de la que creemos.

Tenemos más de lo que pensamos

A veces se nos olvida, pero Obregón es una ciudad universitaria. Nada más el ITSON tiene más de 17 mil alumnos, muchos de ellos en carreras como electrónica, mecatrónica, ingeniería industrial y logística, además está el Tecnológico Superior de Cajeme, el Tecnológico de Monterrey, La Universidad La Salle, el Tecnológico del Valle del Yaqui y otras instituciones. Somos, sin exagerar, el centro educativo del sur de Sonora.

Y no solo es lo que se aprende en el salón. Llevamos más de veinte años fabricando autopartes para empresas de talla mundial. Eso significa que aquí hay gente que sabe lo que es trabajar con estándares globales, con procesos, con calidad. Eso no se aprende en un curso de fin de semana.

Como profesor universitario, me toca platicar seguido con jóvenes que están por decidir qué estudiar o a qué dedicarse cuando acaben sus estudios. Y casi siempre la pregunta es la misma ¿qué carrera tiene futuro? Normalmente respondo que la carrera que tiene mas futuro es la que mas a ti te guste y te llene, pero en estos tiempos creo que hay algunas oportunidades más francas que antes.

El Foro Económico Mundial le preguntó a más de mil de las empresas más grandes del mundo qué empleos van a crecer de aquí a 2030. Lo que encontraron me dio mucho gusto, porque varios de esos empleos tienen todo que ver con la oferta educativa de nuestra ciudad.

Empecemos por los semiconductores. Solo en Estados Unidos van a necesitar cerca de 189 mil trabajadores más en esa industria antes de que termine la década. Alguien que hoy estudia o trabaja en electrónica, en mantenimiento industrial o en procesos de automatización puede dar el brinco con la capacitación correcta. Ese perfil aquí lo tenemos.

Pero no todo son chips. También van a crecer mucho los ingenieros en energías renovables, así como los especialistas en datos, en inteligencia artificial y en desarrollo de software, trabajos que se pueden hacer desde Obregón para cualquier parte del mundo. También de acuerdo con ese estudio los empleos relacionados con la logística, la salud y el cuidado de las personas tendrán una gran demanda en la próxima década.

La tecnología va a estar en todo

Hay algo que se repite en todos estos empleos. Las habilidades que más se van a buscar son las relacionadas con la tecnología como son el manejo de datos, la inteligencia artificial, ciberseguridad y, en general, saber usar las herramientas digitales. No importa si un joven estudia agronomía, enfermería o logística. La tecnología va a ser parte de su trabajo diario.

Por eso no basta con tener buenas escuelas. Hay que preparar a nuestros jóvenes para lo que viene, no para lo que ya pasó. Se me ocurren cuatro cosas para desarrollar y potenciar este tipo de capacidades: Primero, certificaciones técnicas cortas, hechas de la mano con universidades y empresas de Sonora y Arizona. Segundo, más educación dual, para que los estudiantes aprendan dentro de las empresas y no solo en el salón. Tercero, platicarles a los jóvenes de estas carreras desde la prepa, cuando todavía están decidiendo. Y cuarto, hacer un mapa del talento de Cajeme que incluya cuántos egresan de qué carreras y con qué habilidades. Para que cuando alguien quiera invertir aquí, le podamos enseñar con datos lo que tenemos.

Nuestra mejor carta

He visto muchas veces cómo una empresa decide dónde instalarse. Al final, lo que más pesa no son los incentivos ni los terrenos. Es la gente. Y en eso, Cajeme tiene mucho que ofrecer.

Hace más de setenta años, alguien decidió educar para trascender. Hoy nos toca a nosotros demostrar que tenían razón.

Salomón Sabag Peimbert
Salomón Sabag Peimbert


Empresario y consejero corporativo. Colaboro en este espacio en representación de COPARMEX Ciudad Obregón.